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MINERIA A CIELO ABIERTO
 

Nota publicada por La Voz del Interior

Sábado 18 de noviembre de 2006

 
 
 

 

Ongamira

Colchiquí, el cerro maldito

En el noroeste provincial está el cerro utilizado por los comechingones para sus ceremonias religiosas.


El sábado se presentaba húmedo, con algo de neblina y el cielo amenazaba con "descargar" en cualquier momento. Aún así a las 5 de la mañana resolvimos partir a nuestro destino de caminantes. Nos esperaba Ongamira y su símbolo místico: el cerro Colchiquí.

Llegamos a las 7 en punto y allí estaba nuestro guía Alfredo Castillo, lugareño comprometido con su tierra, si los hay. Durante media hora las nubes del amanecer jugueteaban en la cumbre y nos desafiaban, hasta que "Alfredín" dijo: "Bueno, basta, hay que subir". Y allá fuimos, sabiendo de antemano que no "habría paisaje" desde la cumbre y mucho menos cóndores.

El objetivo inicial era doble: divisar desde ese "techo" del valle sus particulares formaciones geológicas esculpidas por el viento desde hace más de 100 millones de años, y acertar con el avistaje cercano de esa ave majestuosa bautizada como "padre del cielo".

No se cumplió, pero a medida que ascendíamos la naturaleza nos fue haciendo otros regalos, en el momento que la bruma y una tenue llovizna nos fueron envolviendo. En algunos tramos la visibilidad era de tres metros, en otros la campiña solitaria, rojiza, amarronada y verde se mostraba mustia y parecía invitarnos a sacar esas fotos únicas, sin el brillo del sol, con tonos apagados.

El escenario le daba razón más que nunca al poeta que inmortalizó: "Puedo escribir los versos más tristes ...". Neruda vivió allí su primer exilio de Chile y calificó -seguramente fruto de su estado de ánimo- a Ongamira como el lugar más triste de la Tierra.

Cuando la garúa se hizo pertinaz y molesta nos transformamos en comechingones y nos refugiamos debajo de un alero de piedra. "Alfredín" aprovechó el entorno para recordar parte de la historia grande que pasó por esos lares.

Rebeldes "con causa". El expedicionario español don Diego de Rojas había llegado en 1.543 y trató de instalarse en un paraje hoy cercano a Charbonier. Los indios no lo dejaron y así triste fin tuvo el Fuerte de Malaventura.

Ongamira (su verdadera etimología no tiene registro real) es de todos modos sinónimo de rebeldía, palabra que tanto identifica a Córdoba. Los habitantes de ese lugar fueron los únicos que se enfrentaron a los españoles. Los únicos que no se resignaron a ser sometidos y que mataron al capitán Blas de Rosales cuando llegó a tomar posesión de esas tierras. Esto ocurrió nueve meses después de la fundación de Córdoba en 1573. Triste ironía de la historia, fue después Antón Berrú (el mismo que traicionó a don Jerónimo Luis de Cabrera) quien se encargó de la venganza final.

Arrinconados contra el cerro, superados en número y capacidad bélica los comechingones no se rindieron: murieron en combate o se lanzaron al vacío. Por eso el nombre Colchiquí (Dios de la fatalidad) por eso el título: El Cerro maldito.

En los años de la conquista la ruta del valle de Ongamira era clave para la comunicación entre las tribus del cacique Tulián en la zona de Cruz del Eje con otros agrupamientos indígenas ubicados en las cercanías de Deán Funes.

Hoy, vaya paradoja, no circula ni una sola línea de ómnibus.


 

 


 
Proyecto minero Bajo La Alumbrera
Andalgalá - Catamarca - Argentina
   
     

El cerro Colchiquí es el punto místico en el corazón de Ongamira, al noroeste de la provincia de Córdoba.



   
caroluzznew@hotmail.com - Septiembre 2007