Existen dos insumos imprescindibles
para este sistema de extracción a cielo abierto: la
energía y el agua. Cualquier emprendimiento estándar
debe utilizar un metro cúbico de agua por segundo, noche y
día, durante décadas, desde el inicio hasta el cierre
del complejo minero. Mezclada con la sopa química y aplicada
a la roca triturada, produce montañas de estériles contaminados
que emanan tóxicos hacia las aguas superficiales y subterráneas
a veces muchos años después de cerrada la mina. El siguiente
ejemplo es categórico: un anillo de oro produce 20 toneladas
de escombros.
Hasta ahora, el 80% de los
cateos, prospecciones y explotaciones mineras se llevan a cabo en
la Cordillera de los Andes, precordillera y estribaciones. Esta geografía
es la fábrica del agua, el hábitat de los ecosistemas
que permiten la actividad y la vida aguas abajo, en las grandes cuencas
del Pacífico y del Atlántico, con vegas y humedales
a 4000 y 5000 metros de altura. Una cordillera con glaciares seculares,
mayormente de roca, permafrost, e innumerables cuerpos de hielo. La
fragilidad de la cordillera se halla a la vista: respira, se agita;
miles de sismos diarios conmueven su geografía, algunos imperceptibles.
No hay minero ni geólogo consciente que no se llame a silencio
cuando se mencionan estas circunstancias; y admiten que la minería
en las altas cumbres no se debe practicar: el agua vale más
que el oro. Actividades productivas como la vitivinicultura, frutales,
olivares, cebollas y ajos, frutas finas, y servicios de gran importancia
como el turismo, se ven amenazados tanto como la salud de los habitantes
y la subsistencia de las pequeñas economías familiares
y comunidades ancestrales. La minería a cielo abierto va secando
las fuentes de vida de poblaciones enteras.
En cuanto a la energía,
pocos ejemplos alcanzan para ilustrar el faraónico impacto
de estos emprendimientos en el sistema energético nacional:
el complejo minero de Veladero-Penélope y Pascua Lama, de la
multinacional Barrick Gold, para la obtención de oro, plata,
cobre, mercurio y molibdeno, entre otros minerales, requiere íntegramente
la energía que suministra la central núcleo eléctrica
de Atucha (más de 300 MW de potencia instalada). Por su parte,
el emprendimiento minero Bajo La Alumbrera representa el 86% del consumo
de los grandes usuarios mayoristas de energía de la Provincia
de Catamarca (fuente: Mercado Eléctrico Mayorista). Hidroeléctrica
el Chocón S.A. le provee directamente la energía; en
el año 2003, le vendió 482 GWh (fuente: Informe Endesa,
2004).
Para regar kilométricas extensiones de lixiviado, el agua se
moviliza con tanta energía como los mineroductos. Mediante
un fideicomiso se logró la financiación del tendido
de una línea eléctrica de 500 kilovoltios -conocida
como “línea en 500 Kv”- que une la Provincia de
Mendoza con la de Tucumán. En el trayecto salen extensiones
directamente a los enclaves mineros de Veladero, Pascua Lama, Pachón
y Casposo en San Juan; y Bajo La Alumbrera y Agua Rica en Catamarca,
por citar algunos ejemplos. En la Provincia de San Juan, los pobladores
pagan en la boleta del servicio eléctrico el 50% del valor
de la instalación de la línea de energía minera,
mientras que el otro 50% es afrontado por el resto de los habitantes
del país. Este subsidio para la industria de la minería
no es más que una exigencia de las transnacionales para radicarse
e “invertir en la explotación minera” debido a
que necesitan contar con energía en yacimientos remotos.
Estos son sólo algunos
de los impactos y consecuencias. No queremos parecer apocalípticos
ni cansar al lector con informaciones que hoy en día han ganado
la agenda pública y que seguramente se incrementarán,
aún cuando se pongan en circulación millonarias campañas
que procuren comprar el ocultamiento y el favor clientelar de sectores
desinformados o desesperados, al tiempo de desprestigiar a las voces
ciudadanas y críticas. Pero las comunidades afectadas en su
salud, su vida, su cultura y sus actividades e intereses productivos,
se vienen movilizando de una manera creciente, de norte a sur de nuestro
país y en los países vecinos.