A diferencia de los
vaivenes del Mercosur, una integración menos conocida funciona
ya perfectamente y sin contratiempos entre dos países con una
muy disímil estructura arancelaria.
Gracias al Convenio
Binacional Argentino-Chileno sobre integración y complementación
minera, firmado por los gobiernos de Carlos Menem y Eduardo
Frei el 29 de diciembre de 1997, para las empresas mineras entre Chile
y la Argentina no hay frontera ni aduanas.
Los vehículos
de las empresas mineras pueden transitar libremente de un país
a otro, por lo que es necesario confiar en que los gigantescos camiones
que transitan la cordillera lo hagan cargados solamente con los metales
preciosos que se llevan por migajas y no aprovechen la oportunidad
para transportar otro tipo de cargamento tanto o más lucrativos
que el oro.
Pero no sólo
es preocupante que un convenio haya eliminado una de las más
extensas fronteras internacionales del planeta para un exclusivo grupo
de corporaciones internacionales. En el tratado no existe cláusula
alguna que preserve la integridad de los parques y reservas -tanto
provinciales como nacionales- ni de las áreas turísticas
que se encuentran en su ámbito de plicación.
En San Juan, las minas
de Veladero y Pascua Lama se encuentran literalmente sobre la Reserva
de Biósfera San Guillermo, declarada tal por la UNESCO en 1981.
Con casi 1 millón de hectáreas de extensión,
forma desde 1998 el Parque Nacional San Guillermo.
Según Radio
Universidad de Chile, en 2000 la empresa canadiense Barrick Gold presentó
a las autoridades de ese país el informe de impacto ambiental
del proyecto binacional de Pascua Lama, en el
que la empresa olvidó mencionar que parte de las riquezas a
extraer se encontraban bajo los glaciares Toro I, Toro II y Glaciar
Esperanza. Un estudio más profundo e independiente señaló
que la destrucción de los glaciares no sólo sería
irreversible sino que afectaría gravemente a agricultores y
ecosistemas a ambos lados de la cordillera.
En este estudio, un
concejal de la comuna chilena de Alto del Carmen aseguró que
"van a utilizar más de 16.000 toneladas diarias de cianuro
y 80.000 kilos diarios de explosivos, que van a producir un daño
estructural de hasta 900 metros fuera del área de la mina.
El material particulado es inmenso y eso nos hace pensar que va a
ser todo contaminado, todo destruido". Y agrega: "En lo
que respecta a nuestros vecinos argentinos, las autoridades tienen
poca información sobre este tema puntual".
De hecho, en Argentina
la empresa no encontró ningún obstáculo para
iniciar las operaciones, mientras que Chile ha tomado con más
seriedad la preservación de los glaciares.
A la espera del temblor
Es en el terreno donde se cruzan la ciencia
y la política donde se debe trabajar para prevenir los desastres
ambientales. Los accidentes ocurren en la mayoría de los casos
en países con instituciones débiles, poca independencia
de los organismos de control, una sociedad con bajos niveles de acceso
a la educación y con altos índices de pobreza. Empresas
que en sus países de origen se comportan como agentes sociales
comprometidos, invirtiendo en las comunidades en donde están
presentes, en otros contextos y latitudes son acusadas de graves hechos
de corrupción y hasta de violencia.
Mientras los congresistas argentinos
se apresuraban en legislar como se repartiría LA riqueza minera
nacional, las grandes multinacionales, ya varios pasos adelante, depuraban
las mejores técnicas legales y financieras para disponer de
una rápida vía de escape para cuando las cosas no salieran
bien. Es que los costos asociados a la reparación de accidentes
y a la posible contaminación de las minas después de
que dejan de operar son siempre altos y en algunos casos multimillonarios.
Porque si bien los accidentes
son infrecuentes, cuando suceden son devastadores. En el año
2000 una rotura del dique de cola de una mina en Baia Mare, Rumania,
contaminó con millones de metros cúbicos de barros con
cianuro el río Danubio hasta el Mar Negro, pasando por Hungría
y Yugoslavia: el cianuro de sodio y los metales pesados que eliminaron
toda vida acuática kilómetros río abajo. Según
las autoridades húngaras se vio afectada el agua potable que
consumen más de dos millones de personas. Las consecuencias
ecológicas y sanitarias persistirán por cientos de años
(6). En 1995 falló el dique de la mina a cielo abierto Omai
Gold Mine, en Guyana, liberando 3.000 millones de litros cúbicos
de tierras de las escombreras con cianuro y metales pesados al río
Omai y eliminando toda vida acuática y silvestre. El presidente
de Guyana declaró el lugar afectado, residencia de 30.000 personas,
como “zona nacional de desastre ambiental” y a más
de 80 kilómetros de río como zona ecológicamente
muerta.
Sin embargo el poder político
y económico de las multinacionales mineras logra trabar herramientas
efectivas para que los daños y los costos millonarios de reparación
de estos desastres, cuando ocurren, sean afrontados por las propias
empresas. Es el caso del dique de la mina Los Frailes en Aznalcóllar,
cerca de Sevilla, España, que se rompió en 1998 y liberó
abruptamente 5 millones de metros cúbicos de lodos con arsénico,
contaminando a los ríos Agrio y Guadiamar, a 4.500 hectáreas
de tierras agrícolas y al parque natural de Doñana,
declarado patrimonio mundial de la humanidad por la UNESCO. El gobierno
de España sancionó a la empresa Boliden Apirsa con 45
millones de euros, pero según declaraciones de la compañía
al diario español ABC la empresa “explicó que
no piensa pagar un solo céntimo de multa” (7). Hasta
el momento, el gobierno español lleva gastados 276 millones
de euros en limpiar el desastre. Sí para España, con
el respaldo de la Unión Europea, resulta difícil lograr
que una empresa de origen sueco pague los costos del mayor desastre
ambiental de la península en los últimos tiempos, poca
esperanza queda de que el Estado Argentino pueda intervenir con éxito
ante un caso similar.
Según un artículo
de The New York Times, las grandes corporaciones mineras se aprovechan
de agujeros legales, crean subsidiarias que protegen sus activos,
están desligadas penalmente de la verdadera empresa madre y
se aprovechan de un débil control federal para pasar a los
contribuyentes el costo de limpiar la contaminación resultante.
Según diversas fuentes, el costo de limpiar la contaminación
de las minas en Estados Unidos, incluyendo las que cerraron y siguen
contaminando y las que están hoy en operación, fluctúa
entre los 12.000 y los 54.000 millones de dólares (8). El mismo
informe, resultado de una profunda investigación sobre minas
de oro en América Latina, Estados Unidos, África y Europa,
concluye que la minería actual equivale por su capacidad de
afectación ambiental y riesgo a la población a los basureros
nucleares, ya que en ambos casos la contaminación debe ser
tratada a perpetuidad.
En un reporte presentado al
Congreso en 2005, el Tribunal de Cuentas del gobierno de Estados Unidos
concluye que la contaminación producida por las minas a cielo
abierto es generalmente grande, compleja y muy costosa de limpiar,
promediando los 50 millones de dólares para cada uno de los
casos estudiados. El reporte estima que el costo de los 63 casos prioritarios
–entre los cientos de minas que hoy deberían estar sujetas
a limpieza- sería de 7.800 millones de dólares; de los
cuales 2.400 millones deberían ser afrontados por el Estado.
El reporte concluye que la limpieza precisaría desde 40 años
hasta perpetuidad, según el caso (9).
La mayor parte de los ciudadanos,
excepto aquellos que resultan directamente afectados, no está
familiarizada con los peligros que implica la gran explotación
minera. Hasta para los reguladores gubernamentales es en muchos casos
difícil saber a ciencia cierta quiénes son los verdaderos
accionistas de las empresas. Lo cierto es que muchos de los altos
dirigentes del Partido Republicano estadounidense, al que pertenece
el actual presidente George W. Bush, tienen debilidad por invertir
en las pocas y altamente concentradas corporaciones mineras. En la
página de Internet de la corporación Barrick Gold (10),
propietaria de las minas de Veladero y Pascua Lama en San Juan, se
lee que el ex presidente de los Estados Unidos y padre del actual
mandatario formaba parte de su consejo asesor internacional, aunque
no aclara que era amigo y frecuente partenaire golfístico del
ex presidente Carlos Menem.
Entregar la riqueza del subsuelo
del país a estas empresas es abrir las puertas a un grupo que
incluye desde empresas serias hasta aventureros del momento, pasando
por fuertes lobbies políticos y gigantescas corporaciones,
cuyo punto en común es que todos pueden causar una catástrofe
ambiental. Por esta razón, las mejores legislaciones se adelantan
a los hechos y ante los proyectos de minas a cielo abierto plantean
estrictos requerimientos financieros y penalidades: desde fideicomisos
manejados por el gobierno; requisitos de seguros para el cierre de
operaciones adquiridos en el mercado y en relación a los costos
estimados (no sólo de ganancias sino también de la potencial
afectación ambiental), hasta el cierre efectivo de la mina,
entre otros muchos complejos mecanismos. Aun así, estas sofisticadas
baterías jurídicas han demostrado no ser totalmente
eficaces.
1 Robert Repetto, Disclosure of material environmental
information in the hard rock mining industry, julio de 2004.
2 U.S. Environmental Protection Agency, 2000: Liquid
Assets 2000: America’s Water Resources at a Turning Point, Página
10.
3 El Cianuro es utilizado en minería por su
gran poder de combinación con los metales ya que extrae entre
el 96 y el 99% del oro contenido en la roca molida. Este era el agente
utilizado en las cámaras de gas en la II Guerra Mundial. Una
cantidad de cianuro equivalente a un grano de arroz por contacto,
ingesta o por respiración cuando esta en estado gaseoso es
suficiente para matar a un hombre adulto, en menor cantidad provoca
trastornos cardiovasculares, neurológicos, respiratorios, intestinales
y reproductivos; un microgramo o millonésima de gramo por litro
es mortal para toda vida acuática.
4 Se ven afectados por el tratado de integración minera
:
- Parque Provincial y Reserva Nacional
de Ischigualasto y Reserva de Biosfera San Guillermo (San
Juan)
- Parque Provincial de Talampaya
(La Rioja)
- Parques Nacionales de Laguna Blanca
y Lanín (Neuquén)
- Nahuel Huapi
(Río Negro)
- Lago Puelo y Los Alerces (Chubut)
- Perito Moreno (Santa
Cruz)
- Las Termas de Fiambalá
(Catamarca)
- Pismanta (San
Juan)
- El Sosneado (Mendoza)
- Copahue y Caviavue (Neuquén)
- Embalses los Nihuiles I,II y III
y Valle Grande sobre el río Atuel, Los Reyunos sobre el
río Diamante y Agua del Toro (Mendoza).
5 Grace Albornoz,
Diario electrónico, Radio Universidad de Chile, 29-4-2005.
Disponible en www.radio.uchile.cl/Default.aspx
6 Report, United Nations Environment Programee UNEP,
Assesment Mission, Ginebra, marzo de 2000.
7 Carmen Villar Mir, “Cinco años después
del vertido de la mina de Aznalcóllar no hay responsables por
la catástrofe”, Diario ABC, Madrid, 4-08-02.
8 Jane Perlez y Kirk Johnsosn, “The Cost of
Gold. Behind Gold’s Glitter”, The New York Times, 24-10-05.
9 Informe ante el Congreso del United States Govermment
Accountability Office (GAO-05-658),Environmental Liabilities, EPA
should do more to ensure that liable parties meet their cleanup obligations,
agosto de 2005.
10 “Corporate responsibility” en www.barrick.com
N.G.
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