volver a minería a cielo abierto

FORO CIUDADANO DE PARTICIPACION POR LA
JUSTICIA Y LOS DERECHOS HUMANOS
Las empresas trasnacionales en la minería argentina: seguridad
jurídica para las empresas, inseguridad ambiental e incumplimiento de
los derechos para las comunidades locales
Ricardo Ortiz
Informe de Investigación
OBSERVATORIO DE LAS EMPRESAS TRANSNACIONALES
Buenos Aires. Argentina

2007

 

 

 

Reseña del sector minero en la Argentina

 

Los principales productos de la producción minera en la Argentina se clasifican en
minerales metalíferos, minerales no metalíferos, rocas de aplicación, piedras
semipreciosas y combustibles sólidos. Los productos más importantes que los integran
son:

• Minerales metalíferos: zinc, cobre, litio, oro, plata, plomo, uranio;
• Minerales no metalíferos: arcillas, arena silícea, bentonita, boratos, sales, yeso,
turba;
• Rocas de aplicación: arena para construcción, basalto, caliza, canto rodado,
granito, piedra laja, tosca;
• Piedras preciosas: ágata, gemas, rodocrosita;
• Combustibles sólidos: carbón.

Hasta mediados de la década de los años noventa, más de la mitad de la producción
minera no combustible correspondía a rocas de aplicación, y el resto a minerales
metalíferos y no metalíferos. Ello implicaba una distribución geográfica que favorecía a
las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Chubut, Entre Ríos, Mendoza y San Juan.
Las grandes tranformaciones iniciadas en el año 1993 con la sanción de las leyes 24.196
y 24.296 de Inversión Minera y el decreto 2686/93 de Regulación de la Inversión
Directa que reglamentó la ley 24.196, condujeron a que una década después, fuera la
denominada ?gran minería? (aquella asentada en la explotación de minerales
metalíferos) la de mayor peso en el sector. Efectivamente, en el año 2003, el 73% de la
producción minera no combustible correspondió al grupo de minerales metalíferos, el
14% a los minerales no metalíferos, y el resto a las rocas de aplicación. Al mismo
tiempo, hubo una reestructuración geográfica que favoreció a las provincias de
Catamarca, Santa Cruz, Salta y Jujuy (Cuadro Nº 1).

 

Cuadro Nro. 1:
Valor de la producción a precios de productor en pesos, por grupo mineral, en planta de
beneficio, año 2003, total del país y provincias seleccionadas

Provincia
Total
%
Minerales
metalíferos
Minerales no
metalíferos
Rocas de
aplicación
Total del país
2.518.078.032
100
1.851.118.391
308.890.548
358.069.093
Catamarca
1.608.107.409
64
1.522.043.756
80.901.620
5.162.033
Córdoba
99.049.485
4
-
11.567.991
87.481.494
Jujuy
78.048.720
3
51.237.545
23.453.738
3.357.437
Mendoza
67.684.919
3
-
5.673.010
62.011.909
Salta
59.426.793
2
-
58.910.757
516.036
Santa Cruz
278.898.089
11
277.830.490
-
1.067.599

 

Fuente: INDEC, Relevamiento Nacional Minero, CNE 2004-2005, primeros resultados.
Nota: la planta de beneficio es la unidad donde se realizan tratamientos físicos, físico-químicos o
químicos, que no alteren la composición química del mineral, con el objeto de aprestar al producto para
su comercialización. Estas actividades de beneficio comprenden: la reducción del tamaño o conminución
(trituración y molienda), clasificación, lavado, concentración, espesado, filtrado, secado y separación
por métodos gravimétricos o magnéticos (INDEC, 2005).

 

Indudablemente, ello también impactó en la distribución de los establecimientos
mineros que operan en el país, que pasó de 1019 en el año 1993 a 1039 en el 2003
(Cuadro Nº 2).

 

Cuadro Nº 2:
Cantidad de establecimientos mineros activos e inactivos, provincias seleccionadas, años 1993 y
2003

Provincia
1993
2003
Variación
1993-2003
Total nacional
1019
1039
2,0
Buenos Aires
120
148
23,3
Catamarca
8
30
275,0
Córdoba
107
146
36,4
Chubut
29
24
-17,2
Entre Ríos
118
54
-54,2
Jujuy
21
39
85,7
La Pampa
22
34
54,5
Mendoza
45
57
26,7
Río Negro
76
111
46,1
Salta
55
63
14,5
San Juan
108
51
-52,8
Santa Cruz
63
8
-87,3
Tucumán
45
32
-28,9
Fuente: INDEC.

 

A pesar de que el total de establecimientos se mantuvo sin variantes de relevancia, es
importante destacar que se ha producido una relocalización de las actividades mineras
en la Argentina, en función del tipo de productos a los que se ha volcado la inversión
sectorial: aquellos proyectos destinados a la explotación de minas de oro y cobre
(ubicadas principalmente en la cordillera de los Andes) son los que han crecido, en
detrimento de otro tipo de sustancias más vinculadas a los minerales no metalíferos, en
los que pesan más las provincias del litoral o incluso en casos como los de San Juan o
Santa Cruz, en las cuales las sustancias cuya producción que requieren menores montos
de inversiones (y en los que hay más empresas actuando) han sido desplazados por
aquellos vinculados con la minería metalífera2.

De todos modos, Argentina es un país cuyo potencial minero aún se encuentra sin
explorar: casi el 75% de las áreas que poseerían recursos mineros aún no han sido
sometidas a prospección minera.
Ahora bien, para detectar qué es lo que ha generado estos cambios en la producción
sectorial, es necesario detenerse brevemente en la legislación minera sancionada a partir
de la primera mitad de los años noventa.

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El marco normativo

 

Las principales normas bajo las cuales se rige la actividad son: el viejo Código de
Minería, varias leyes de inversiones sancionadas en los años noventa, y los tratados de
integración minera elaborados a desde el año 2000 en adelante.

El Código de Minería (Ley 1.919) fue promulgado en el año 1886, y es la primera
norma que unifica la legislación orientada al sector; establece derechos y obligaciones
en torno a la propiedad, exploración y explotación de los recursos. Fue modificado
parcialmente a lo largo del siglo XX por distintas leyes dictadas tanto por gobiernos
constitucionales (leyes 10.273/17, 24.498/95, 24.585/95 y 25.225/97) como por un
decreto ley de la última dictadura militar (22.259/80). También debe señalarse la
importancia que tuvieron las leyes de Emergencia Económica y de Reforma del Estado
dictadas en el año 1989 sobre la totalidad de la legislación regulatoria de las actividades
económicas y, por ende, en el sector minero.

El Código de Minería clasifica las minas por las sustancias minerales que contienen:

2 Esto es destacado por la Agencia de Desarrollo de Inversiones del Ministerio de Economía, que
comenta: ?De norte a sur del país, yacen importantes concentraciones minerales. En la zona del altiplano
se encuentran yacimientos de plomo, zinc y plata por un lado, y de estaño y plata por otro; más al sur
existen importantes recursos en boratos y sales de litio y potasio. Adicionalmente, al oeste, existen
importantes recursos de cobre y oro, y de plata y oro en Catamarca. Fuera del ambiente de la Puna, al sur
de la provincia de Catamarca, yacen dos megadepósitos de cobre, molibdeno, oro y plata. En la zona de
Cuyo (La Rioja, San Juan, Mendoza y San Luis) la variedad de prospectos , algunos devenidos en
yacimientos y aún no convertidos en depósitos, manifiestan el potencial geológico de los terrenos que los
alojan. Al oeste, en Valle del Cura, con numerosos prospectos y dos mega yacimientos de oro y plata, se
conforma uno de los distritos auríferos-argentíferos más importantes del planeta. Al este de la región
cuyana, en rocas calcáreas, se manifiestan importantes recursos en oro, plata, plomo y zinc (áreas de
Gualcamayo y Hualilán) y al sur-sureste en cobre y molibdeno, en los sistemas de cobre porfírico de San
Jorge y Pachón?; ADI (2005).


1. aquellas en las que el suelo es accesorio y por lo tanto no pertenecen al
propietario de la tierra en la cual son descubiertas (sustancias metalíferas -oro,
plata, cobre, plomo, litio-; combustibles y piedras preciosas). Aquí, la propiedad
original recae sobre los gobiernos provinciales, los que garantizan la concesión
de la explotación a empresas privadas. El concesionario, a su vez, debe pagar un
canon a la propiedad y una regalía sobre el mineral extraído;

2. aquellas que por su importancia se conceden preferentemente al dueño del suelo,
que contienen arenas y piedras preciosas encontrada en el lecho de ríos, aguas
corrientes, etc.; y

3. aquellas que pertenecen al dueño de la tierra, quien es la persona autorizada para
explotarlas y/o usarlas (en este caso, se trata de los minerales industriales y otros
minerales utilizados para la construcción y ornamento, canteras, etc.).
Además, determina que el derecho a explotar y usar la mina es exclusivo, perpetuo y
transferible sin discriminación de nacionalidad del comprador del prospecto. La
concesión minera implica un auténtico derecho de propiedad permitiendo la venta y el
alquiler con derecho a compra (leasing) del activo; es susceptible de hipoteca y demás
derechos reales sin necesidad de autorización previa. A diferencia de otros países, la
posibilidad de explotación privada no tiene exclusiones de cualquier sustancia mineral,
a diferencia de otros países en los que se limita el accionar privado para determinadas
sustancias (nucleares, aquellas definidas como de carácter ?estratégico?, etc.). Por otra
parte, y como lo expone el Ministerio de Economía, ?a diferencia de lo que sucede en
otros países como consecuencia de los derechos de aborígenes y temas relacionados con
los parques nacionales, en Argentina hay muy pocas barreras para acceder a las áreas
mineras? (Agencia de Desarrollo de Inversiones, 2005).

El propio Código de Minería establece que durante los primeros cinco años de la
concesión no se pagarían impuestos o gravámenes nacionales, provinciales o
municipales sobre la propiedad de las minas; lo mismo se aplicaría a la producción y
comercialización de la producción minera3.

Durante la gestión presidencial de Carlos Menem, las leyes 23.696 (Reforma del
Estado) y 23.697 (Emergencia Económica) de 1989 y sus decretos reglamentarios
redefinieron el papel del Estado en relación a la actividad económica, y dieron un fuerte
impulso a la actividad privada en distintos ámbitos previamente regulados por el Estado.

Ellos abrieron las puertas a que en 1993 se dictara el Decreto 1853/93, mediante el cual
el Poder Ejecutivo aprobó el texto reordenado de la Ley 21.382 de Inversiones
Extranjeras dictada por el gobierno militar en 1976. Así se fijó una amplia libertad para
el movimiento de capitales, sin limitaciones para la remisión de dividendos (a los que se
exceptuó del pago de impuestos específicos), ni para acceder a programas de
financiamiento público o privado. Se liberaron las licencias para la explotación de
minas y yacimientos de petróleo y gas, y se estableció también la libre disponibilidad
del crudo extraído y los combustibles producidos. De acuerdo a la norma, los inversores
extranjeros tienen los mismos derechos y obligaciones que las leyes otorgan a los
inversores nacionales; podrán transferir al exterior las ganancias y repatriar su
inversión; y hacer uso del crédito interno con los mismos derechos y en las mismas
condiciones que las empresas locales de capital nacional.

Durante los años 1993, 1994 y 1995 se dictaron, en consonancia con la ley de
inversiones extranjeras, varias leyes que favorecieron la inversión directa, instituyeron
regímenes de financiamiento especiales para el pago del Impuesto del Valor Agregado
(IVA), ordenaron el catastro minero, crearon instituciones específicas para impulsar la
producción sectorial e incentivar al capital privado y definieron los alcances del cuidado
medioambiental que deberían tomar en consideración las empresas privadas. En el año
1997, con el Decreto 456, el Poder Ejecutivo Nacional aprobó el reordenamiento del
Código de Minería, incorporando varias de las transformaciones realizadas hasta
entonces.

El proceso de adecuación del sector y la creación de nuevos incentivos a la inversión
extranjera continuaron durante la gestiones presidenciales de De la Rúa, Duhalde y
Kirchner. Así, en el año 2000 se sancionó la ley 25.543 que aprobó el Tratado de
Integración y Complementación Minera con Chile. Regula la explotación integrada de
yacimientos compartidos, facilidades fronterizas y un marco de coordinación impositiva
para todas las explotaciones (actuales y futuras) a lo largo de la cordillera de los Andes.

En función de este Tratado, se avanzó en el proyecto ?Pascua-Lama?, el primer
emprendimiento binacional del mundo, que prevé una inversión minera de U$S 1.500
millones y del lado argentino se ubica en la provincia de San Juan; se adecuó el
proyecto de cobre ?El Pachón? (U$S 750 millones de inversión), y se promovieron
protocolos específicos para la exploración, favoreciendo la incorporación de los
proyectos binacionales ?Vicuña? (en San Juan) y ?Amos Andrés? (La Rioja).

En el año 2001, la ley 25.249 amplió el régimen de inversiones, la estabilidad fiscal, la
facilidad para las inversiones de capital y las exenciones impositivas. Luego de la salida
de la Convertibilidad, que afectó al conjunto de las actividades económicas del país,
mediante los Decretos 417/03 y 753/04, se eliminaron restricciones cambiarias a las
empresas mineras y se las liberó de la obligatoriedad de liquidar las divisas originadas
en la exportación (es decir, que no deben ingresar al país los dólares obtenidos por las
ventas al exterior), tal como se había pautado en los decretos de emergencia económica
de enero de 2002.

En la actualidad, el gobierno está trabajando sobre la realización de un tratado de
integración y complementación minera con Bolivia; ya se ha firmado un memorando de
entendimiento, fomentando la integración, el comercio y la asistencia técnica en materia
minera (Agencia de Desarrollo de Inversiones, 2005).

En este sentido, puede afirmarse sin dudas que existe una continuidad en la política
minera de la Argentina en los últimos 15 años, lo que fue corroborado por el actual
presidente Kirchner en la presentación del ?Plan Minero Nacional? el 23 de enero de
2004, cuando sostuvo que la legislación de los años noventa ?nosotros estimamos que
fue positiva, que ayudó, y que evidentemente hoy estamos ante una posibilidad concreta
de consolidar el proceso de inversión y de desarrollo minero en la Argentina??; para lo
cual ??estamos dispuestos a ver un crecimiento fuerte del sector, apoyarlo fuertemente
y a su vez escuchar qué políticas activas desde el Gobierno Nacional podemos
promocionar para que evidentemente esto se agilice, la inversión sea más rápida y la
dinamización del sector ayude a consolidar el proceso de crecimiento que la Argentina
necesita?? (Secretaría de Minería, 2006).

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Incentivos para la inversión extranjera

 

La puesta en vigencia del complejo normativo citado precedentemente ha generado muy
importantes incentivos para la entrada de los capitales extranjeros en el sector,
dinamizando la exploración y explotación de la minería metalífera en la Argentina. Las
principales características del régimen de inversión contempla aspectos impositivos,
cambiarios, de financiamiento y limita las regalías que deben pagar las empresas
(Cuadro Nº 3).

 

Cuadro Nº 3:
Principales incentivos para las inversiones mineras

 

  • Doble deducción de los gastos de exploración (hasta el 100% de lo invertido) a los efectos
    del cálculo del impuesto a las ganancias
  • Devolución de los créditos fiscales de IVA originados en inversión en exploración
    ! Estabilidad fiscal y cambiaria por 30 años a partir de la presentación del estudio de
    factibilidad. Rige también para los reembolsos y reintegros de impuestos relacionados con
    la exportación.
  • Amortización acelerada para las inversiones de capital
  • Exención del pago de derechos a la importación de bienes de capital y equipos especiales o
    partes componentes de dichos bienes (incluye a las compañías de servicios mineros)
  • Exenciones impositivas y deducciones: las utilidades derivadas del aporte de minas y
    derechos mineros para constituir capital de sociedades están exentas del impuesto a las
    ganancias
  • Exención del Impuesto a la Ganancia Mínima Presunta (Activos)
  • Capitalización de los avalúos de reservas mineras (hasta en un 50%)
  • Devolución anticipada y financiamiento de IVA (cuando se trata de proyectos nuevos o de
    un aumento sustancial de la capacidad productiva, las firmas recibirán el reembolso o el
    financiamiento de IVA para la importación definitiva o compra de bienes de capital nuevos
    e inversiones en infraestructura destinadas al proceso productivo
  • Exención de contribuciones sobre la propiedad minera (ni sobre sus productos,
    establecimientos de beneficio, maquinaria, talleres y vehículos)
  • Eliminación de gravámenes y tasas municipales e impuestos de sellos que afecten la
    actividad minera en cada provincia (para ser implementado por las provincias en función
    de la ley 24.228 ?Acuerdo Federal Minero-)
  • Limitación de las regalías a un máximo del 3% del valor en ?boca de mina? del mineral
    extraído (de las 23 provincias argentinas, sólo 7 cobran regalías).
Fuente: Agencia de Desarrollo de Inversiones, Ministerio de Economía (2005).

 

Así, estas facilidades ubican a la Argentina como uno de los países más ?amigables?
para la inversión extranjera en el sector minero. La estabilización de la carga impositiva
del proyecto por un período de hasta 30 años es el plazo más amplio otorgado por países
de la región: las firmas gozan de esta manera de un congelamiento de las cargas
tributarias totales, sean estas nacionales, provinciales o municipales. Como se ha visto,
también se eliminaron derechos de importación, impuestos especiales, gravámenes a
bienes de capital e insumos; se estima que en los primeros cinco años de aplicación de
esta liberación de gravámenes, los montos destinados a la importación (sólo por grandes
empresas) representaron aproximadamente el 30% del total de las inversiones en dicho
período (Prado, 2005). Por otra parte, las empresas están obligadas a constituir una
previsión especial para cubrir posibles daños ambientales, y son ellas mismas las que
fijan el monto de los aportes; los fondos destinados a estas previsiones también pueden
ser deducidos del impuesto a las ganancias hasta en un 5%, lo que ha sido utilizado por
la totalidad de las empresas registradas en el régimen de promoción minera (Prado, 2005).

Estos incentivos y garantías operaron favoreciendo a las empresas del sector cuando se
produjo la crisis económica e institucional del año 2002, ya que las mismas no se vieron
afectadas por las variaciones cambiarias e impositivas a pesar de la vigencia de la ley de
emergencia pública. De este modo, a las empresas mineras que ya operaban en la
Argentina no se les aplicaron las retenciones a las exportaciones, que sí incidieron sobre
las ventas al exterior de las empresas agropecuarias y petroleras. Aquellas firmas que
ingresaron al país luego de enero de 2002 sí fueron incluídas dentro del régimen de
retenciones, pero los menores costos internos de producción derivados de la salida de la
convertibilidad compensaron los menores ingresos originados por las exportaciones.

En este sentido, y para comprender el proceso de entrada a la Argentina de algunas de
las más importantes empresas mineras del mundo, debe destacarse que hacia 1999 la
Argentina presentaba una de las tasas internas de retorno más elevadas del mundo para
la producción de cobre y oro; ello se vio magnificado, a la vez, por la mencionada caída
de los costos internos post-convertibilidad .

 

En síntesis, los cambios normativos e institucionales cristalizados durante la última
década y media han colocado a la Argentina a la cabeza de la región latinoamericana
(sólo superada por Chile) en cuanto a las mejores condiciones para la obtención de
beneficios a partir de la producción minera, a pesar de no haber tenido tradición en este
sentido. Ello ha inducido el desarrollo de un importante flujo de inversiones extranjeras
durante la vigencia de la Convertibilidad orientadas a usufructuar las mencionadas
posibilidades .

 

Durante este período, el promedio de inversión extranjera en la minería fue de algo más
de U$S 100 millones anuales, representando en casi todo los años un porcentaje menor
al 1% del monto anual de la Inversión Extranjera Directa total en la Argentina. Sólo en
los años 1995 y 1996, fue del 2,5% y 10%, respectivamente, y en el 2001 llegó al 4,7%
del total de la inversión extranjera. El elevado crecimiento del flujo de capitales a
mediados de la década de los noventa tiene relación con el proyecto denominado ?Bajo
de la Alumbrera?, que elevó a casi U$S 700 millones el valor anual. En la segunda
mitad del decenio, ?Salar del Hombre Muerto? y ?Cerro Vanguardia? compensaron
cierta disminución en el stock de capital registrado en los años 2000 y 2001 coincidente
con un proceso de reacomodamiento de los precios, la oferta y la demanda a nivel
mundial (Prado, 2005).
Luego de la salida de la convertibilidad, se mantuvo creciente el stock de la inversión
extranjera en la minería, y los flujos de ingresos (si bien oscilantes) incrementaron su
peso en el total de la inversión directa anual en la Argentina, llegando al 6,4% en el año
2002.

 

A pesar de ello, el promedio de los flujos anuales (U$S 110 millones) no varía respecto
de sus valores en la década anterior. Por otra parte, mientras en el período 1992-2001 el
stock de inversiones extranjeras en la minería representaba un 1,3% del stock total de
IED en la Argentina, en la etapa 2002-2004 esa participación promedio se redujo al
1,1%, aunque muestra una tendencia creciente hacia el futuro. El incremento en las
cotizaciones de los metales y los bajos costos de extracción locales parece abonar la
perspectiva de que la situación actual es mejor aún que la de los años noventa, ya que el
tipo de cambio favorece más la inversión extranjera (con un mismo monto de divisas es
posible realizar mayores inversiones)

Merece destacarse, por otra parte, que la Argentina ha brindado aún más garantías para
las inversiones extranjeras a través de la firma de numerosos tratados bilaterales de
inversiones (BITs), especialmente en el período 1992-1995, en el cual el Congreso

Fuentes empresarias sostuvieron que ?ahora la situación es mucho mejor que en la década pasada,
cuando por el tipo de cambio se necesitaba más inversión. Hoy los costos en la Argentina son
competitivos respecto de los países vecinos. Con el dólar fijo, explorar en la Argentina costaba un 30%
más que en Chile, Venezuela o Colombia. Pero hoy los costos son similares? (Clarín, 6 de enero de
2005).


Nacional aprobó 32 tratados bilaterales de protección recíproca de las inversiones. Es el
país de América con más BITs firmados (58, de los cuales 54 se encuentran vigentes)5.
Este flujo de inversiones se orientó fundamentalmente a la exploración y explotación de
minerales metalíferos. De este modo, en los últimos años se incrementó la producción
de este tipo de sustancias minerales en detrimento de las más ?tradicionales? en la
Argentina, vinculadas en las décadas pasadas con las rocas de aplicación y los minerales
no metalíferos.

 

En este período el valor de producción total del sector se incrementó un 15%, siendo las
sustancias correspondientes a los minerales metalíferos (oro, plata, cobre, litio, zinc, y
otros) las que muestran la mayor participación relativa: oscilaron entre algo menos del
60% del total y un poco más del 70% en los años de referencia. Los minerales no
metalíferos y las rocas de aplicación mantuvieron su peso en el total (aunque lo

A través de numerosas cláusulas, los BITs brindan garantías a los capitales extranjeros acerca de la
intangibilidad de las inversiones realizadas y generan una instancia judicial supranacional a la cual están
sometidos los países firmantes. Al respecto, puede consultarse Ortiz (2004 y 2006a).
Entre los años 1993 y 1996, el peso de los minerales metalíferos era menor al 10% del total de la
producción minera argentina; aproximadamente dos tercios lo cubrían las rocas de aplicación, y alrededor
de un 25% los minerales no metalíferos (Dirección Nacional de Minería).


redujeron en algunos años, especialmente en el 2001 y 2002), y los combustibles sólidos
disminuyeron su participación a la mitad. En el caso de las piedras semipreciosas, su
peso relativo es siempre menor al 1% del total del valor de producción sectorial, aunque
es el que mayor incremento tuvo entre los años 2000 y 2004 (pero partiendo de un piso
muy bajo).
Al interior de cada uno de los grupos de sustancias se verifican diferentes evoluciones,
que muestran cómo han variado los principales minerales en estos últimos años.

 

Como se mencionó previamente, los minerales metalíferos son los de mayor peso
relativo en el total del valor de producción de la minería. En el gráfico 4 están
representados cinco de ellos: zinc, cobre, litio, oro y plata, siendo esta última la que
muestra un mayor crecimiento entre los años 2000 y 2004. En los minerales no
metalíferos se observa que mientras que algunos de ellos han tenido mayor incremento
(arena silícea y boratos), en otro caso (sal común) el valor de producción se ha
mantenido prácticamente inalterable. Cuando se analizan las rocas de aplicación, en las
sustancias seleccionadas se evidencia un alza (arena para construcción, canto rodado y
piedra laja), y finalmente, es la rodocrosita (piedra semipreciosa) la que ha tenido el
mayor incremento porcentual desde el año 2000 (se recuerda que el valor total de la
producción de las piedras semipreciosas no llega al 1% del total del valor de producción
de la minería argentina)

En síntesis, el conjunto de leyes, decretos y resoluciones ministeriales que ordenaron la
actividad sectorial propendieron al crecimiento de la producción y al afianzamiento de
algunos grupos de productos (minerales metálicos) por sobre el resto. En una década de
impulso del accionar privado en la minería argentina, casi se triplicó el valor de la
producción.

Indudablemente, el crecimiento sectorial también generó cambios a nivel de los
principales actores que operan en la minería argentina y en el tipo de orientación que se
brinda a la producción. En los siguientes apartados se harán algunas observaciones
sobre el fin que tienen los productos y se plantearán las principales características de las
firmas del sector minero.

 

 

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El destino de la nueva producción: las exportaciones

 

La producción de minerales metalíferos se orientó a la exportación de la producción
desde el origen mismo de los proyectos impulsados por las empresas trasnacionales, y
adquirió carácter definitivo con la puesta en marcha del proyecto Bajo de la Alumbrera
en 1998.

Entre 1997 y 1998, casi toda la producción nueva se destinó a las exportaciones: de los
U$S 486 millones de incremento de la actividad minera, U$S 452 se destinaron al
mercado externo (el 93%). A partir de entonces, la minería metálica encontró un nuevo
piso en el nivel de exportaciones, del que no bajaría. De todos modos, no fue la
totalidad de la producción de minerales metálicos la que se orientó al comercio exterior;
la explicación de tal desempeño se encuentra en tres sustancias: cobre, oro y plata.

Es evidente que la nueva minería produjo un salto cualitativo en la relación
exportaciones/producción, orientada por las estrategias empresariales y las políticas
estatales que no privilegian la incorporación de valor agregado a los productos, sino que
se limitan a explotar el recurso natural y venderlo al exterior sin realizar procesamientos
que impliquen industrializar las sustancias. En este sentido, se vuelven coherentes con
otros lineamientos sectoriales (por ejemplo, los casos del petróleo y el gas y la
producción agropecuaria) en los cuales el lugar de la Argentina es el de simple
proveedor de materias primas para el mercado mundial, avanzando así en un camino de
reprimarización de la economía local. En el caso específico de la producción de mineral
de cobre, la evolución de las exportaciones entre el año 2000 y el 2006 ejemplifica
claramente este aspecto.

Entre el año 2000 y el 2005, las exportaciones anuales del complejo cobre se
incrementaron un 143%, siendo el complejo exportador más dinámico dentro del grupo
de los más importantes del país. Al considerar las ventas externas únicamente durante
el primer semestre de cada año, entre el 2001 y el 2006 este complejo aumentó un
399%, y resulta llamativo, además, que en los primeros seis meses del año 2006 ya se
habían superado las exportaciones de todo el año 2005, que fue el más elevado de todo
el período bajo estudio (es decir, de toda la historia de la minería argentina). En estos
seis años, además, las ventas al exterior de mineral de cobre durante el primer semestre
pasaron de representar el 1,3% del total de las exportaciones argentinas en el año 2001
al 4,1% en el 2006. En suma, este complejo supera los U$S 4.000 millones en ventas al
exterior entre el 2000 y el primer semestre del 2006.

También es ilustrativo considerar lo que sucede en cuatro de los más grandes proyectos
mineros en operación: Minera Aguilar (plomo, plata y zinc), Bajo de la Alumbrera
(cobre y oro), Salar del Hombre Muerto (litio) y Cerro Vanguardia (oro y plata). Tod
os ellos están dirigidos a extraer el mineral y comercializarlo en el exterior sin incorporar
mayores procesos que incorporen valor agregado al mismo.

De los cuatro ejemplos presentados, sólo Minera Aguilar destina parte de su producción
a abastecer el mercado interno; del resto de los casos, sólo en un año la mina de litio de
Salar del Hombre Muerto orientó un tercio de lo producido al abastecimiento local,
mientras que en resto del período ?al igual que Bajo de la Alumbrera y Cerro
Vanguardia en toda la etapa- enviará el 100% del mineral obtenido al exterior.

Resulta más relevante, incluso, tener en cuenta la relación existente entre las inversiones
en la etapa productiva y los montos de las exportaciones. De acuerdo a estimaciones de
la Dirección Nacional de Minería, en el caso de Minera Aguilar, entre el año 2001 y el
2007 sus accionistas invierten por U$S 29 millones y exportan por U$S 158 millones;
Bajo de la Alumbrera, invierte U$S 1.531 millones en el período 1995-2007 y exportará
por U$S 5.685 millones; Salar del Hombre Muerto, invertirá U$S 148 millones entre
1995 y 2007, y venderá al exterior minerales por U$S 345 millones; y Cerro
Vanguardia, invirtiendo U$S 310 millones exportará por un valor de U$S 889 millones.

En síntesis, los ingresos por exportaciones triplican, cuadruplican o quintuplican en diez
o doce años los aportes realizados por los propietarios de estas minas.

 

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