Uno de los problemas que acompaña la instalación
de mega emprendimientos es la generación de falsas expectativas
de abundancia y riqueza en la zona. Esto es debido a que tanto las
empresas mineras como el gobierno, emprenden juntos una intensa campaña
de propaganda a favor de la instalación de estas explotaciones,
a tal punto que se hacen promesas de una inmediata recuperación
de la economía regional y de una prosperidad sin límites
para todos los habitantes de la región. (Esto me consta, ya
que personalmente estuve en Andalgalá hace nueve años
cuando se lanzó la producción de La Alumbrera y pude
comprobar que lo que se manifiesta en el párrafo precedente
es absolutamente cierto). Lo grave es que todas esas promesas no fueron
nunca cumplidas y entre los habitantes se generó un estado
de frustración que afecta la salud psicosocial de la población.
La depredación de los recursos minerales sin
su correspondiente pago, es otro de los graves factores que afectan
la normal relación entre los actores de la economía
regional, ya que los habitantes de la zona sienten como propios dichos
recursos y ven con desagrado como se roban sus pertenencias.
La exención en el pago de impuestos en general
que son acreedoras las empresas mineras es un claro perjuicio de los
ingresos públicos, que también generan disconformidad
entre los pobladores, que deben pagar sus impuestos y tasas, so pena
de ser ejecutados judicialmente y perder sus propiedades.
El no ingreso de las divisas por exportaciones minerales,
es una tremenda discriminación a los esforzados productores
locales, que deben convertir sus ingresos por ventas al exterior en
el Mercado Unico de Cambios del BCRA en un plazo perentorio.
La exención del pago de aranceles de importación
de equipos, insumos y repuestos, es otra tremenda injusticia, que
afecta a nuestros productores e industriales, que deben abonar rigurosamente
los derechos a la importación de sus maquinarias, equipos y
materia prima que adquieren en el exterior.
Por último, la inmensa mayoría de los
exportadores argentinos, sufren importantes retenciones sobre los
valores exportados, que los colocan desventajosamente frente a sus
competidores internacionales, mientras que las exportaciones mineras
no solo no sufren ningún tipo de retenciones, sino que además
son acreedores a interesantes reintegros a la exportación.
"Argentina, ha dejado de percibir, irresponsablemente,
una contraprestación económica, razonable, como concedente,
según los usos de mercado, al reducir la percepción
de regalías mineras en un 3% del valor denominado “boca
de mina” del total del mineral extraído en su primera
etapa de comercialización (Art. 22 de la Ley Nº 24.196),
valor este que se reduce más aún, al serle descontados
al productor minero, los costos de extracción, molienda, refinación
y comercialización, alcanzando el ínfimo valor de entre
1 y 2, lo cual, adquiere vergonzante relevancia, si se lo compara
con el valor de las regalías previstas para los hidrocarburos,
en la ley Nº 17.139, que al alcanzan al 12 %."