Las
formas de la naturaleza
Al norte del valle
de Punilla, la geografía ofrece un espectáculo que
envuelve a los viajeros en un universo incomparable de colores y
figuras.
Si de repente se encuentra entre montañas de formas sugestivas
y de colores rojizos intensos, usted ha llegado a Ongamira.
Ubicado al norte de las Sierras
Chicas, a 1.200 metros sobre el nivel del mar, se presenta un paraje
donde se conjuga una llamativa geología, el encanto de la
naturaleza y el pasado indígena. Todo en un mismo lugar.
A poco de andar por el camino
de ripio, el viajero se da cuenta que está arribando a un
lugar fuera de lo común. Después de pasar por pequeños
bosques y de observar las formas ondulantes de las sierras, el paisaje
se modifica. La tierra se tiñe de rojo y los cerros cambian
sus formas, dándole paso a caprichosas figuras que invitan
a jugar con la imaginación.
Este fue uno de los últimos
escenarios de la lucha de los comechingones con los conquistadores
españoles. Desde la cima del cerro Colchiqui, los aborígenes
resistieron la llegada de los hombres blancos en el año 1574.
De este período circulan algunas historias y leyendas que
los lugareños cuentan a los viajeros curiosos.
Pero si de historia se trata,
también se puede hacer una visita al Centro Recreativo y
Cultural Deodoro Roca, donde se exhiben colecciones de antigüedades,
obras de arte y piezas arqueológicas. La entrada es libre
y gratuita, y sólo se pide una contribución voluntaria.
Si el interés del
visitante se centra en la aventura, lo mejor será llegar
hasta el Parque Natural Ongamira donde se hace trekking, caminatas,
cabalgatas guiadas y excursiones en vehículos todo terreno.
Finalmente, si la motivación
pasa por desandar los senderos para explorar los cerros se pueden
visitar Las Cuevas, uno de los sitios arqueológicos más
significativos de la región. Para ingresar se deben abonar
dos pesos de entrada, aunque no se ofrece ningún tipo de
servicio a cambio.